Navegación
Combustible, autonomía y escalas
Quedarse sin combustible en mitad de una travesía es un problema evitable al cien por cien, y sin embargo pasa. Casi siempre por la misma razón: se ha calculado con el consumo del catálogo y con la lectura del indicador.
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Foto de Olaf Tausch · CC BY-SA 3.0
Saber lo que gasta
Antes de planificar hace falta un consumo real a distintas velocidades de crucero. Si el barco no tiene un caudalímetro fiable, se mide a la antigua: se llena el depósito, se navega un tramo conocido a un régimen constante y se vuelve a llenar anotando litros y horas.
La cifra que sale casi nunca coincide con la del folleto. El estado del casco y la hélice, la carga a bordo y la mar de proa pueden dispararla con facilidad.
La reserva
Se planifica la etapa con la autonomía real menos una reserva de seguridad, que para nosotros nunca baja del veinte por ciento. Esa reserva no está para llegar más lejos: está para poder aguantar motor en contra si el viento rola, para desviarse a un puerto alternativo o para aguantar horas hasta que abra una bocana.
Y una regla práctica: el indicador del depósito es una orientación, no un dato. Lo que vale es el cálculo por horas de motor y el aforo real.
La velocidad importa
En una embarcación a motor, la relación entre velocidad y consumo no es lineal. Bajar un solo nudo puede reducir el gasto de forma notable y convertir una etapa imposible en una etapa cómoda. En muchos deliveries la decisión no es «cuánto combustible llevo» sino «a qué velocidad voy».
En un velero el planteamiento cambia: el motor es un recurso limitado y la planificación se hace pensando en cuántas horas de motor hay disponibles para calmas y para maniobra.
Las escalas
Cada escala de repostaje se comprueba antes de contar con ella: que la estación exista y esté operativa, su horario real en temporada, el calado de acceso y si atienden a esloras como la nuestra. Y siempre se planifica una alternativa por si al llegar está cerrada.
Se aprovecha además cada escala para lo demás: revisión de niveles, filtros, agua, y descanso de la tripulación.
Preguntas frecuentes
¿Quién paga el combustible en un delivery?
Normalmente el armador, y se presupuesta aparte del honorario de la tripulación. Se entregan los justificantes de cada repostaje.
¿Cuánta reserva de combustible se deja?
Como mínimo un veinte por ciento de la autonomía calculada, y más si el parte es dudoso o las alternativas de refugio están lejos.
¿Se navega a vela en un delivery de velero?
Siempre que las condiciones lo permitan. Ahorra combustible y es más cómodo, pero el plan siempre contempla horas de motor suficientes para calmas y maniobra.