De dónde venimos
Antes de que existiera el nombre existía la costumbre: levantarse temprano, mirar el parte, preparar el barco y salir. Trece años gestionando y capitaneando embarcaciones en el Mediterráneo, con temporadas también en Bahamas y St. Maarten, dan para acumular millas, pero sobre todo dan para entender qué hace que un día en el mar sea bueno.
No hemos trabajado solo de capitanes. También hemos gestionado flotas y hemos sido brókers de alquiler de barcos de todo tipo, así que hemos tocado el negocio por todos sus lados: el del que navega, el del que administra y el del que vende. Después de ver las tres caras, decidimos quedarnos con una: alquilar barcos y aplicarles nuestro toque de esencia, que es lo que de verdad nos hace felices.
Casi nunca es el barco. Es que todo esté pensado antes de que subas: el hielo hecho, la ruta decidida con la meteorología del día, el fondeadero elegido porque a esa hora estará tranquilo y no porque salga en las guías. Ese trabajo invisible es, en realidad, todo el trabajo.
Y hay una parte que no aparece en ningún organigrama: queremos que nuestros clientes acaben siendo amigos y compañeros con los que compartir aventuras. Queremos que esto sea nuestra forma de vida, con lo personal y lo profesional entremezclados, porque lo disfrutamos y nos encanta.