Corporativo
El Experimento del Silencio: cuatro horas de silencio para pensar con claridad
A un equipo directivo rara vez le falta tiempo de conversación; le falta tiempo de silencio. El Experimento del Silencio propone justo eso: cuatro horas de silencio voluntario a bordo, sin llamadas ni conversación, con el mar como único estímulo. No es una sesión de mindfulness dirigida; es simplemente el espacio para pensar sin que nadie hable encima.
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Foto de Gareth Wyn Jones · CC BY-SA 4.0
Cómo se vive a bordo
El barco navega despacio o queda fondeado, según el día. No hay actividad programada durante esas cuatro horas: cada persona decide si lee, escribe, mira al mar o simplemente descansa. Los teléfonos se guardan al zarpar, como parte del acuerdo del grupo, no como una norma impuesta desde fuera.
Si el grupo lo pide, cerramos con una ronda de palabra breve antes de volver a puerto, pero no es obligatoria: hay equipos que prefieren que el silencio termine, sin más, con el barco ya amarrado.
Para quién es
Funciona mejor con grupos pequeños —de 4 a 10 personas— y en momentos concretos: antes de una decisión difícil, después de un periodo de mucha presión, o simplemente cuando un equipo directivo necesita parar de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio guardar el teléfono?
Es parte del acuerdo del grupo antes de zarpar, no una norma impuesta. En la práctica, casi todos los grupos lo guardan por voluntad propia.
¿Sirve para grupos grandes?
Está pensado para grupos reducidos, de 4 a 10 personas, donde el silencio compartido realmente se sostiene.