Corporativo
El Gran Debate: discutir de verdad, fuera de la jerarquía de la oficina
Hay temas que una empresa necesita debatir de verdad —una decisión estratégica, un cambio de rumbo, una tensión no resuelta— y que rara vez se discuten con honestidad dentro de una sala con la jerarquía habitual sentada alrededor de la mesa. El Gran Debate traslada esa conversación a cubierta, con un formato de debate estructurado: turnos fijos, un moderador y un tema acordado de antemano.
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Foto de AinaCE · CC BY-SA 4.0
El formato del debate
Antes de zarpar acordamos con vosotros el tema y el formato de turnos: puede ser un debate a dos bandas, una ronda abierta o un formato de "abogado del diablo" donde alguien defiende la postura contraria a la suya. El moderador puede ser vuestro o, si preferís, alguien del equipo de Essence Sailing sin intereses en el resultado.
La sesión suele durar entre dos y tres horas, dejando el resto de la jornada para comer y desconectar. No hace falta cerrar una decisión en el propio debate: muchas veces el valor está en que el tema, por fin, se dice en voz alta.
Cuándo usarlo
Va especialmente bien antes de una decisión importante —una reorganización, una entrada a un mercado nuevo, un cambio de modelo— cuando la empresa necesita oír todas las posturas antes de decidir, no después.
Preguntas frecuentes
¿Quién modera el debate?
Puede moderarlo alguien de vuestro equipo o, si lo preferís, un miembro de Essence Sailing sin intereses en el resultado, para mantener el formato neutral.
¿Hay que llegar a una conclusión durante la sesión?
No es obligatorio. El objetivo es que las posturas se digan con claridad; la decisión puede tomarse después, con esa información sobre la mesa.