Logística
Cómo viaja un barco dentro de un buque: lift-on, float-on y lo que te van a pedir
Trasladar un barco como carga suena sencillo hasta que hay que hacerlo. Existen varios sistemas de carga, no todos valen para todas las embarcaciones, y la naviera decide cuál admite y cómo hay que entregar la unidad. Esto es lo que conviene saber antes de pedir un flete.
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Lift-on / lift-off: izado con grúa
Es el sistema más extendido. La embarcación se iza con las grúas del propio buque o con medios coordinados en el puerto, y se apoya sobre una cuna o unos soportes preparados para aguantar el peso durante toda la travesía.
Lo crítico aquí es el reparto de cargas. Un casco apoyado en los puntos equivocados durante semanas de mar puede deformarse, y por eso la cuna importa tanto como el flete: o la aporta el armador, hecha a medida del barco, o hay que confirmar que los soportes del buque son adecuados para ese casco concreto.
También hay que resolver el izado en sí: eslingas en los puntos correctos, protecciones donde la eslinga toca el casco, y desmontaje previo de todo lo que estorbe al aparejo de izada.
Float-on / float-off: a flote dentro del buque
En buques semisumergibles el procedimiento es distinto y bastante espectacular. El buque se lastra hasta sumergir su cubierta de carga, el yate entra flotando y se coloca sobre su posición con la ayuda de buzos y equipo de amarre. Después el buque deslastra, la cubierta emerge y la embarcación queda apoyada y trincada para el viaje.
Es el método habitual para unidades grandes o pesadas, y para las que no admiten un izado por eslingas. Evita la maniobra de grúa, pero exige un posicionamiento muy preciso sobre los apoyos y trabajo de buceo durante la carga.
Otras configuraciones
Según el tamaño, la ruta y el operador pueden existir soluciones intermedias: buques de carga general con rampa, transporte sobre cubierta en portacontenedores para unidades pequeñas, o embarcaciones que viajan en cuna dentro de un contenedor de dimensiones especiales.
La regla es siempre la misma: la naviera determina qué método admite y qué exige. Lo que se negocia es la fecha y el precio, no el procedimiento.
Qué condiciona que tu barco entre
Cinco cosas mandan sobre cualquier otra. Las dimensiones y el peso: eslora, manga, calado, altura total desde la quilla hasta lo más alto que no se pueda desmontar, y desplazamiento real, no el del catálogo. La ruta: los grandes operadores mueven líneas concretas entre puertos concretos, y si tu origen o tu destino no está en una de ellas hay que sumar un traslado por tus medios hasta el puerto de carga.
Las fechas: las rutas son estacionales y siguen el calendario de las temporadas náuticas, con salidas concretas que se llenan. El espacio disponible: aunque la ruta exista y la fecha te sirva, el hueco puede estar vendido. Y el propio puerto: no todos tienen la grúa, el calado o la operativa necesaria.
Por eso un transporte en buque se plantea con meses de margen y no con días. Quien pregunta en junio por una salida de julio suele descubrir que ya no queda sitio.
Cómo se prepara el barco
Un barco que viaja como carga sufre vibración constante, sal y viento aparente de travesía durante días o semanas, sin nadie a bordo que corrija nada. Todo lo que se mueva, se moverá.
La preparación típica incluye desmontar y estibar bajo cubierta lo que pueda soltarse —antenas, biminis, toldos, cojines, pasarelas, hélices de repuesto—, retirar o asegurar la electrónica exterior, cerrar y precintar aperturas, drenar circuitos si hay riesgo de helada en la ruta, desconectar y proteger baterías según lo que exija la naviera, vaciar depósitos hasta el mínimo que permitan y proteger la obra muerta en los puntos de apoyo y de eslinga.
Y una cosa que se olvida siempre: documentar el estado del barco antes de entregarlo. Reportaje fotográfico completo, con detalle de los daños previos si los hay. Sin ese punto de partida, cualquier discusión posterior sobre un golpe es imposible de ganar.
Papeles y seguro
Un barco que viaja como carga cruza aduanas como carga. Según el origen, el destino y la bandera puede hacer falta documentación de exportación o importación, justificación de la situación fiscal de la embarcación y coordinación con el agente en cada puerto.
Y la cobertura no se hereda. La póliza de navegación del barco no cubre automáticamente su transporte como mercancía: hay que contratar o extender cobertura para esa fase concreta y saber qué asume el transportista y qué no, porque las condiciones de las navieras suelen limitar bastante su responsabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lift-on / lift-off y en qué se diferencia de float-on / float-off?
En lift-on/lift-off la embarcación se iza con grúa y se posa sobre una cuna en la cubierta del buque. En float-on/float-off el buque se sumerge parcialmente lastrándose, el barco entra flotando hasta su posición y después el buque deslastra y lo deja apoyado. El primero es el más común; el segundo se usa sobre todo con unidades grandes o pesadas.
¿Necesito una cuna para transportar mi barco?
Casi siempre, salvo que la naviera confirme que sus soportes son adecuados para ese casco. La cuna tiene que repartir el peso en los puntos estructurales correctos: un apoyo mal calculado durante semanas de mar puede deformar el casco.
¿Con cuánta antelación hay que reservar?
Con meses, no con semanas. Las rutas son estacionales, las salidas son concretas y el espacio se agota. Cuanto más singular sea el barco por tamaño o peso, más antelación conviene.
¿Qué hay que quitar del barco antes de embarcarlo?
Todo lo que pueda soltarse o dañarse: antenas, toldos, biminis, cojines, pasarelas y electrónica exterior desmontable. Además se cierran y precintan aperturas, se aseguran baterías y depósitos según pida la naviera, y se protegen los puntos de apoyo y de eslinga.