Fundamentos
Qué necesitamos saber para presupuestar un traslado
La pregunta más habitual es cuánto cuesta trasladar un barco, y la respuesta honesta es que depende. No es una evasiva: es que el mismo trayecto puede costar el doble según el barco que lo haga y la fecha en la que se haga. Con estos cuatro bloques de información se puede dar un precio cerrado en vez de una horquilla inútil.
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Foto de J. S. Bond · CC BY-SA 3.0
01 · El barco y su motorización
Modelo y eslora para empezar, pero lo que de verdad mueve el presupuesto viene después: motorización y número de motores, autonomía real con los depósitos llenos, velocidad de crucero sostenible —no la máxima del catálogo— y consumo aproximado a esa velocidad.
Con eso se calcula cuántos días de mar tiene la ruta, cuántas escalas de repostaje hacen falta y cuánta tripulación exige. Un velero de doce metros y una motora de doce metros son dos presupuestos completamente distintos para el mismo trayecto.
Y el estado de mantenimiento, con la mayor honestidad posible: fecha de la última revisión, horas de motor, si lleva tiempo parado, si hay averías conocidas o pendientes. Un barco con mantenimiento al día se presupuesta directamente; uno que lleva dos años amarrado necesita una revisión previa más larga, y eso hay que contarlo desde el principio en vez de descubrirlo la semana de salir.
02 · Origen y destino
Puertos concretos, no ciudades. La diferencia entre dos marinas de la misma bahía puede ser un día de trabajo y varios cientos de euros en maniobras y tasas.
Con los puertos se traza la ruta, se calcula la distancia real —que casi nunca es la línea recta— y se identifican las escalas posibles y los puertos de refugio. También aparecen las restricciones: calado a la entrada, altura de puentes en canales, horarios de acceso, esclusas, zonas restringidas o pasos que solo se hacen con determinada meteorología.
Si el barco está en seco, en un varadero o en un amarre que hay que liberar, conviene decirlo aquí: la botadura, el traslado hasta el puerto de salida y las gestiones con el varadero forman parte del trabajo.
03 · Documentación y seguro
Bandera de la embarcación y papeles disponibles a bordo. La bandera condiciona los trámites de entrada y salida en determinados países y, en algunas rutas, la propia viabilidad del trayecto.
Y la pieza que más veces frena un traslado: la confirmación de que el seguro cubre ese tipo de travesía, con tripulación externa, en esa zona y en esas fechas. No hace falta tenerlo resuelto para pedir presupuesto —de hecho ayudamos a plantear la consulta al corredor—, pero sí hay que saber en qué punto está, porque si la póliza no cubre la ruta el traslado no se hace tal como se había pensado.
04 · El calendario
Fecha objetivo, y sobre todo margen. Cuánto se puede esperar si la ventana meteorológica no acompaña, y contra qué compromiso real está la fecha de llegada: una venta, una temporada de charter, una varada reservada, un uso familiar.
El margen es un dato de presupuesto, no una cortesía. Una ruta con dos semanas de flexibilidad se planifica de otra manera —y sale más barata y más segura— que la misma ruta con una fecha inamovible, que obliga a tener tripulación en espera y a asumir escenarios peores.
También cuenta la época del año. La misma travesía en junio y en noviembre no es la misma travesía, ni en días, ni en tripulación, ni en precio.
Qué recibes de vuelta
Con esos cuatro bloques devolvemos tres cosas. Un presupuesto cerrado y desglosado, separando lo que es honorarios de tripulación de lo que son gastos del barco: combustible, amarres, tasas portuarias y los viajes de la tripulación hasta el origen y de vuelta desde el destino. Un plan de travesía con la ruta, las escalas previstas, los puertos de refugio y la estimación de días. Y la composición de la tripulación propuesta, con el motivo por el que va esa gente y no menos.
Si algo no se puede cerrar todavía, se dice cuál es y por qué, en vez de meterlo dentro con un margen para cubrirse. Un presupuesto con un punto abierto y explicado es más útil que uno cerrado y redondeado hacia arriba.
Lo que no podemos presupuestar a ciegas
Hay dos cosas que ninguna empresa seria debería cerrar sin ver el barco: el alcance de la revisión previa cuando la embarcación lleva mucho tiempo parada, y el coste de las reparaciones que aparezcan en esa revisión.
Lo primero se acota con una visita o con fotos y el historial de mantenimiento. Lo segundo se presupuesta aparte cuando se sabe qué hay. Cualquiera que te cierre las dos cosas por teléfono y sin haber visto el barco está adivinando, y esa adivinanza la acabas pagando de una forma o de otra.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta trasladar un barco?
Depende de la distancia y las escalas, del barco y su velocidad de crucero, de la tripulación que exija la ruta y de la época del año. Aparte van el combustible, los amarres, las tasas y los viajes de la tripulación. Con el barco, la ruta y las fechas te damos un precio cerrado y desglosado.
¿Se cobra por milla o por día?
Ninguna de las dos fórmulas funciona sola. Una milla en una ruta costera con escalas cada día no cuesta lo mismo que una milla en travesía oceánica con guardias veinticuatro horas. Presupuestamos el traslado completo, con el desglose de qué es honorarios y qué gastos del barco.
¿Necesito tener el seguro resuelto antes de pedir presupuesto?
No, pero sí conviene saber en qué punto está. Te ayudamos a plantear la consulta al corredor, porque la respuesta de la aseguradora puede condicionar la ruta, las fechas o el número de tripulantes.
¿Podéis trasladar un barco que lleva años sin navegar?
Sí, y es un caso frecuente. Lo que cambia es que la revisión previa es más larga y que hay que contar con reparaciones antes de salir. Eso se presupuesta aparte, cuando se sabe qué necesita, y no se mete a ojo dentro del precio del traslado.